lunes, 20 de junio de 2011

To forgive and forget


Para empezar debería hacerles una introducción sobre The Hills, pero si de series se trata, siempre me voy por las ramas. Por eso me volví mona buscando en Youtube los vídeos que les mando a continuación. Y como ya les he comentado, siempre tengo problemas para conseguir vídeos como yo quiero en Youtube. Por lo que están en Inglés sin sub títulos. Debería aprender a editar vídeos pero soy demasiado vaga. En fin, el primero es como un barrido general de la amistad entre Lauren y Heidi, les recomiendo que lo miren si quieren entender el punto al que quiero llegar. Y si queremos ir al grano vayan al minuto 2:43 que empieza la escena tan esperada. Y el segundo vídeo es la frase del millón, con la que en parte me inspire para esta entrada.


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Ya hecha la introducción con The Hills paso a lo que sigue.
Perdonar y olvidar. En el abandono, sumidos en el dolor, la tristeza y el despecho, todos queremos olvidar.
Eventualmente, después de un largo proceso, se puede llegar a perdonar.
Pero seamos sinceros. ¿No les parece duro y algo extremo olvidar a una persona? Acaso, ¿no es por ésta razón que ese proceso de borrar todo lo vivido y a esa persona de nuestras vidas es tan difícil?
¿Nunca se pusieron a pensar en eso?
Por eso después desean que fuera tan fácil como con la tecnología. Presionar un botón y borrar de la memoria todo lo que no sirve, está de más o nos molesta. Pero está mal. ¿Qué sentido tiene hacer eso? Todo eso que quieren eliminar, eso que una vez vivieron y disfrutaron fue en vano.
La próxima vez que estén al borde de perdonar y olvidar, o quizás sólo en el borde de olvidar, porque a muchos no se les da bien lo de perdonar, traten más bien de SUPERAR.
El superar también es un largo proceso. Revisar todo de nuevo, quizás para encontrar lo que andaba mal o sólo por una cuestión de masoquismo. Pero ir en retrospectiva, aprender de lo malo, quedarse con lo bueno, y crecer personalmente. Y una vez aprendido todo lo vivido, una vez superado el dolor y la falta de lo perdido, recién ahí cuando no hay más despecho, ni odio, es el momento de pasar la página y encarar lo que sigue.

jueves, 16 de junio de 2011

20 años


Cuando somos chicos siempre estamos jugando a ser grandes.
Cuando somos grandes y estamos tapados de problemas y responsabilidades, anhelamos volver a ser niños.
Es como las ruludas que quieren pelo lacio y las lacias quieren rulos.
Somos todos unos inconformistas.
Y yo encajo en los dos ejemplos. Tengo el pelo demasiado lacio y me encantan los bucles. Y todo el tiempo quiero volver a ser la nena que jugaba a las barbies sin ninguna otra preocupación que qué nombres ponerles y el esmero de armarles la casita.
Hoy que cumplo años, esto no me es ajeno. No les voy a decir que estuve esperando los 20 con mucho anhelo. Al contrario, estaba y estoy aterrada de lo que implican esos dos números.
El año pasado fue la misma historia, pero a pesar de mis miedos, tengo que asumirlo porque no me queda otra.
Y para todos los que tenemos el síndrome de Peter Pan no es tarea fácil.
Muchas veces sueño con ser una chica grande, o una mujer, valga la redundancia. Pero a pesar de sentirme como tal muchas veces, sigo sintiéndome, la mayoría de las veces, como la chica de 16 años que fui.
Me estanqué ahí, y me gusta demasiado ese número, y no sólo por ser el día de mi cumpleaños.
Así que así estoy, cumpliendo dos décadas, sintiéndome de cuatro años menos, aunque cargando con todo lo de los 20 años.
Y dentro de todo, feliz porque es mi cumpleaños.

jueves, 9 de junio de 2011

Preguntas molestas


-¿Cómo te va en el amor?
-¡Qué pregunta! No entiendo porque esa es siempre una pregunta de rutina.
Pero si te tengo que responder, te digo que tengo a alguien en la mira. Pero es eso nomas.
Tengo a alguien en la mira. Lo más probable es que yo ni siquiera entre en su radar. ¿Conforme?
-....
-Me parecía.

 

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